Reencuentros en tiempo del confinamiento.

Escrita por el 15 mar, 2020 de Blog | 0 comentarios

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De voluntario a obligatorio. El yo me quedo en casa ya es una obligación; y nadie debería saltársela. Evitar la propagación de un virus desconocido no es cosa a tomarse a broma. Pero la realidad es que el encierro puede ser tremendamente aburrido y devastador sicológicamente. Basta que sea obligatorio para que las paredes se nos echen encima. Pero ¿por qué no aprovechar este tiempo?

He visto anunciado en distintos medios digitales las yo no sé cuántas series y películas para el confinamiento. Yo propongo algo un poco más productivo. Algo que llamaría: reencuentros.

Propongo tres posibles reencuentros:

1.- Leer. Leer en libros. Es una delicia, una experiencia abrir un libro: sentir el lomo, la portada, la rugosidad de cada página. Deslizar la mirada por la blanca página, acaso ya amarillenta. Ir desentrañando los sonidos que los garabatos negros representan y encarnar las palabras. Para ello, sugiero hacerlo en voz alta, si no vamos a molestar quienes estén con nosotros. En principio, cualquier cosa vale; pero recomiendo recuperar temas que siempre nos llamó la atención: historia, física, ufología, antropología, etc. Recuerda, dicen que son 15 días, pero se vaticina que en realidad serán dos meses. Así que hay tiempo para reencontrarnos con la lectura no digital.

2.- Cuántas veces nos hemos dicho que no tenemos un segundo para nosotros. Y posponemos cosas, pensamientos, proyectos o sencillamente aclararnos. En vez de atiborrarnos de series que adormecen nuestros ojos y nuestros oídos, ¿qué tal sencillamente el silencio? Podemos aprovechar la ausencia de tráfico para sentirlo, para disfrutarlo. Ello posiblemente nos conectará con las voces internas, que debiendo ser nuestras guías parecen ausentes, pero que callan por el ruido que siempre nos rodea.

3.- Este año se celebra el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven. No propongo escucharlo. Pero sí de buscar músicas que nos permitan disfrutar del tiempo. Os planteo un poquito de esfuerzo para buscar en todo ese universo musical que más allá de las listas de ventas y que son menos conocidas, pueden conectar más personalmente: clásica, jazz, flamenco, antigua, zarzuela, pop. El goce de sentir cada instrumento, de descubrir cada frase musical estando parado, quieto, dejándonos inundar por el milagro musical. Un reencuentro con la música, intentando derribar los muros de nuestras fronteras musicales.

4.- Tenemos a nuestro lado personas: padres, parejas, hijos, sobrinos. Personas que elegimos y personas que se nos dio. Seguramente el tiempo, la rutina y la vorágine de nuestras ocupaciones, nos han provocado una cierta incomunicación más allá de la intendencia. Volver a charlar largo tiempo y descubrir los nuevos problemas, preocupaciones que han aparecido, temores, fantasmas, inquietudes, anhelos. Si tenemos hijos, qué es lo que les pasa por la cabeza. ¿Los sentimos lejanos? ¿Conocemos qué es lo que ocurre en esas cabezas? Tal vez nos parezcan sus preocupaciones superficiales y sin importancia. Pero recordad que no hay más dolor que el que uno siente. Cuando nació el amor, la amistad, o el hijo o la hija, no os inundó una sensación indescriptible de felicidad, ¿qué tal si la reencontramos?

Recuerda que son 15 días y que probablemente se prolonguen hasta los dos meses. Es tiempo para reconectar, reencontrar para lograr que cuando al fin se abran las puertas y podamos salir, lo hagamos fortalecidos.

Os deseo lo mejor.

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