Estrés

Escrita por el 10 feb, 2020 de Blog | 0 comentarios

Estrés

Conduzco mucho.

Y como paso mucho tiempo en el coche, voy escuchando música o la radio. No es fácil encontrar cosas realmente de interés. Bueno, de mi interés, obviamente.

Hace tiempo, en uno de mis viajes, escuché un programa en el que hablaban del estrés. Muy interesante, y lo compartí. Bueno, no el programa, sino lo que recuerdo que se dijo. Y, obviamente, también puse cosas que ya sabía de antes.

Recientemente en un nuevo viaje, y en otro programa, han vuelto a hablar del estrés. Sabemos que nos preocupa mucho, puesto que muchísima gente, por muy diversos motivos, no logra salir de esa sensación permanente.

Lo primero fue hacer una distinción entre el estrés puntual y el estrés crónico. En sí mismo el estrés no es algo malo, ni perjudicial ya que es un mecanismo del cuerpo para determinadas situaciones y nos puede favorecer. El problema es cuando el estrés se cronifica porque ahí sí que es devastador.

Afecta a los sistemas respiratorio, cardíaco, endocrino, nervioso…

Insomnio, insuficiencias respiratorias, tensiones o contracturas musculares, alteraciones cardíacas, ictus en casos ya muy graves.

No, el estrés no es cosa de tomárselo a broma.

Tampoco es fácil, ni posible en muchos casos cambiar de vida, de trabajo, que es una de las mayores fuentes de estrés.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Nos va la salud en ello. A veces la propia vida está comprometida. Si no encontramos la forma de disminuir esa presión todo irá a peor.

¿Y qué podemos hacer?

Afortunadamente, hay cosas no tan radicales como tener que cambiar de trabajo o de vida, si no podemos o no lo deseamos. Entre las muchas cosas de que disponemos, una muy eficaz herramienta es el Masaje Facial Japonés. La mayoría de las personas lo identifican con un procedimiento puramente estético, pero ignoran que es una herramienta más del repertorio de la Medicina Oriental. Y como ésta ,se enfoca en el bienestar, su objetivo primero es proporcionar salud mediante el bienestar: relaja, regula la respiración y el ritmo cardíaco, también afecta y positivamente, al sistema endocrino. Y, proporciona una sensación profunda de desprendimiento de los problemas, suspende los pensamientos, suelta la musculatura, calma y sosiega.

En definitiva, un perfecto oasis dentro del caos que nos devuelve vitalidad, alegría y paz.

 

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